

Esta mañana en el tren estaba leyendo un libro, como he podido (porque había bastante gente), y mientras leía, he visto como una de las mujeres que estaban sentadas en los asientos, sacaba un peine del bolso, y se peinaba, dándose la vuelta para ver en el reflejo del cristal del tren, cómo le había quedado. Yo seguía leyendo, pero sabía que me sorprendería, porque estaba viendo como sacaba un pequeño espejo, que se abría, y se hacía más grande, y comenzaba a mirarse en él. Se ha peinado las cejas con los dedos, y ha sacado de su bolso unas pinzas de depilar, y sí, ha comenzado a depilarse las cejas…(sí, en medio del tren), (sí, lleno de gente), y (sí, lleno de gente que le miraba)… y yo me pregunto….¿por qué tiene que hacer eso en el tren?..He intentado entender por qué las mujeres se maquillan en el tren, supongo que será por falta de tiempo en casa, y como tienen un largo camino al trabajo, aprovechan y lo hacen en el tren (y en el coche, algunas…) ¿pero depilarse? No se…. No me termina de convencer…
Cuando he conseguido dejar de mirar con un ojo a la chica que se arreglaba, he seguido leyendo el libro que terminaré de vuelta a casa, donde Rachel contaba, que había pasado por la tienda donde se compró los zapatos verdes, cuando estaba saliendo con Lucke. Tontería, dicha así de pronto, pero curioso, cuando, al salir del tren no hacía más que ver versiones de los zapatos verdes, en manoletinas, sandalias, y zapatillas de deporte. Va a ser verdad que el ojo humano ve a veces lo que quiere.
El miércoles ya está en marcha, a ver si el calor se va de Madrid, y llega el invierno para poder ponerme el abrigo, bufanda, y sombrero… ¡¡Que ya toca!!



